El acto central y que reúne a todos los valencianos es, sin duda, la Procesión Cívica de la Real Senyera, que cada año tiene lugar desde las 12 del mediodía del 9 de octubre. Es cuando la enseña real es bajada solemnemente del balcón del ayuntamiento para procesional hasta la estatua ecuestre del rey Jaume I donde se une al homenaje de los valencianos al conquistador que nos dio identidad como pueblo.

Pero esta procesión cívica no es un invento de hace unos años. La primera de ellas se debe a Pedro IV de Aragón, conocido como El Ceremoniso, que ordenó la celebración de una de procesión de todos los estamentos de la ciudad de Valencia para rememorar el centenario de la conquista del Reino de Valencia por parte de su ancestro, Jaume I. En este desfile ya participó la primera Real Senyera con franja azul, que fue bajada desde una de las ventanas de la antigua casa de la ciudad, que se levantaba en los actuales jardines de la Generalitat. El desfile discurrió desde las torres de Serranos, por la plaza de la Virgen, donde llegado a la catedral tuvo lugar un Te Deum y siguió por las calles de la Valencia medieval visitando el antiguo retablo del Centenar de la Ploma, que se guardaba en la antigua sede, lo que hoy sería el Teatro Principal, y finalizó en la actual iglesia de San Agustín delante de la imagen de la Virgen de la Victoria.

Según se recoge en el archivo municipal, esta procesión quedó instaurada de forma anual, sólo prohibida en el tiempo de la guerra de Sucesión y los años posteriores con Felipe V, en el que también se prohibió el uso de la Real Senyera. Una vez recuperada, no se ha dejado de celebrar, ni en la República ni en la época de la dictadura, si bien en este último periodo se privó del día festivo. Asimismo, cabe destacar que durante la dictadura se tomo la Real Senyera como símbolo republicano, por lo que se hacia procesional el mal llamado Pendón de la Conquista.

La procesión ha sufrido cambios. Por ejemplo, durante la transición y los primeros años de la democracia, se suprimió la visita de la Real Senyera a la catedral para presidir el Te Deum, cosa que el gobierno tripartido actual del ayuntamiento ha vuelto a hacer. En 1991 volvió a la Catedral antes del homenaje al rey Jaume I. Esta supresión no deja más que en evidencia la decisión, ya que va totalmente en contra de la historia de la conquista y del propio día, ya que nada más entrar en la ciudad Jaume I celebró esta acción de gracias, por lo que la presencia de la Real Senyera en la Catedral estaría más que justificada.

En cuanto al síndico portador, actualmente es un cargo que recae en un concejal de la corporación. Este se debe a que el primer portador de la Real Senyera, cuando salía de las dependencias municipales era el Mestre de lo Criminal, cargo que equivaldría a un actual regidor. Lo que sí se echa en falta es al Centenar de la Ploma, que siempre acompañó y defendió la enseña real.

A esto, se debe sumar la supresión del Himno Nacional y el piquete militar, hecho que sólo viene marcado por la condición política del actual gobierno municipal. Que la Real Senyera baje con el himno español se debe a los honores de Jefe de Estado que le son atribuidos, por eso, las 21 salvas. El que hoy en día baje con la Marcha de la Ciudad, relega a la Real Senyera a ser una mera bandera local y no de toda la Comunitat, como lo es.

Aun así, con dictadura, sin ella, en democracia o en república, los valencianos hemos salido a la calle para acompañar a nuestra bandera durante la procesión cívica, en el día que Jaume I entró en la ciudad y creó nuestra condición de pueblo en torno a la Real Senyera y el Reino de Valencia.

Imágenes: You Valencia

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