La gran fiesta del espolín y la indumentaria de la Falla Barri de Beteró

Púrpura, rojos, azul cerámica, blancos, negro, turquesas… Todo aquel que viviese anoche uno de los desfiles más increíbles organizados por la Falla Barri de Beteró estaría disfrutando ante tanta explosión de color, lucida de manera sensacional por innumerables Falleras Mayores de Valencia, Cortes de Honor, y otras mujeres -y hombres- que se quisieron sumar a la pasarela más espectacular del mundo de las sedas, a la fantasía hecha realidad más imponente de Julián Carabantes, al trabajo bien realizado de una Pepa Oliver Mompó (Fallera Mayor de Valencia 1990) que, junto a este expresidente y especial maestro de ceremonias, convirtieron la Sala Canal de Pinedo en un museo de indumentaria, donde pudimos ver no un espolín, sino más de una treintena, con otras sedas estrechas, lampazos y otras virguerías confeccionados por auténticos maestros.

No faltaron a la cita Falleras Mayores de Valencia ilustres y amantes de la fiesta, que o bien lucieron sus propios espolines y pañolones, o bien se los prestaron a familiares y a algunos expositores que la Falla Barri de Beteró colocó en el escenario de la sala para poder servir de atrezzo para la presentación de sus bocetos 2018. María José Ariza Tró (FMV 1984), Amparo Martín Moret (FMIV 1984), Mónica Palmer Cuenca (FMIV 1982 – FMV 1992), Raquel Giner Ortiz (FMV 1995), Elena Muñoz Carpi (FMV 1996), Lola Flor Bustos (FMV 2000), Sara Matín Marín (FMV 2002) o Vanessa Lerma Navarro (FMV 2003), en una primera fila de renombre, sofisticada y con mucha historia. Junto a ellas, Noelia Durbán Martín, Regina dels Jocs Florals 2018 de Lo Rat Penat, quien también desfiló ante cientos de aplausos sinceros y de admiración.

La Joia, Amparo Fabra, 1700, Il·lusións, Art Antic… Eran muchos los artistas de la indumentaria que vestían a un sinfín de mujeres con trajes sensacionales. También creaciones mucho más arriesgadas, como las que lucieron unas mayorcísimas Rocío Pascual Candel (FMIV 2012) y Ariadna Galán García (FMIV 2010), que crecen a un ritmo sorprendente, pero que conservan sus inocentes sonrisas y su elegancia natural. Misma elegancia que pudimos ver en Mónica Mestre, Miss Valencia 2007, que desfiló radiante y espectacular.

Clara María Parejo Pérez (FMIV 2017), Sofía Soler Casas (FMIV 2016), Carmen Monzonís Valero (FMV 2011), Carla González Hortelano (FMV 2013) o Lucía Andrés Zarapico (FMIV 1996) también lucieron sus trajes más especiales. Lo hicieron en una pasarela común junto a Gloria Martínez Amigó (FMV 2008), Raquel Alario Bernabé (FMIV 2017), Estefanía López Montesinos (FMV 2015), una emocionadísima Sandra Muñoz Pérez (FMV 2012) y una espectacular Carmen Sancho de Rosa (FMV 2014), que optó por su espigas negro. Era un sinfín de Falleras Mayores de Valencia, las auténticas embajadoras de la seda, que cada año continúan luciendo trajes únicos, imborrables en nuestra historia valenciana.

Lo hicieron para arropar Lokuda en la granja, obra de David Sánchez Llongo, falla grande 2018 de Barrio de Beteró, y, sobre todo, para abrazar muy fuerte El legado del cuc, la falla infantil que plantará esta comisión, que firma Sergio Gómez, y que militará en la Sección Especial. Una falla que cuenta con el apoyo, como hizo también el desfile, de la Unesco y la Ruta de la Seda, y que nos habla, precisamente, de uno de nuestros patrimonios más preciados, el de la indumentaria, el de los tejidos artesanos, el de un gran Vicente Enguídanos, el último velluter valenciano, y autor de no un espolín, sino decenas, presente también en esta gran fiesta fallera.

Una fiesta que contó con la presencia inestimable de José María Chiquillo, a quien le debemos tanto por haber ayudado a que las Fallas fuesen nombradas Patrimonio de la Unesco, y que tuvo palabras de agradecimiento a todos los presentes, entre los que también estaban los exmiembros de Junta Central Fallera Félix Crespo, Paco Lledó, Donís Martín o José Luis Vaello. De la corporativa actual, la Corte de Honor y la Fallera Mayor de Valencia 2018, Rocío Gil Uncio, que vivieron, como casi un millar de personas, este acto que fue todo un impulso a nuestra gran fiesta valenciana. Porque lo que unen las Fallas solo lo sabemos los falleros. Enhorabuena a sus promotores. Y suerte con las fallas 2018. Al público ya lo tenéis ganado. Y al mundo de los amantes del espolín, que anoche no pudo tener mejor abanico.

Imágenes: You Valencia

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