El próximo domingo 23 de junio se celebrará el Corpus Christi de Valencia, una festividad que este año llega al encuentro con la ciudad casi más tarde que nunca (por motivos de calendario) y que se celebra desde el siglo XIV, siendo una de las fiestas más antiguas que se conservan en el cap i casal y, desde luego, una de las que más reclamo turístico tienen, porque las calles del centro de Valencia suelen llenarse de gente durante todo el fin de semana en que se celebra esta fiesta, que fue en el año 1311 cuando el Concilio de Viena decidió que debía llevarse a cabo “en todo el mundo cristiano”, tal y como cuentan los propios Amics del Corpus a través de su página web, revelando parte de la historia de esta fiesta.

Valencia tardó, a pesar de esto, algunos años en sumarse al Corpus Christi. La festividad la adoptó la ciudad en el año 1328, diecisiete años más tarde. Y no fue hasta 1372 cuando se celebró la primera procesión en la capital del Turia. Ya entonces era costumbre que desfilaran en las procesiones los personajes bíblicos, sobre todo pertenecientes al Antiguo Testamento, para que el pueblo se familiarizara con esta parte de la Biblia, porque para ellos era, sin duda, la más desconocida. Dicen los Amics del Corpus que “hay que recordar que en aquella época la inmensa mayoría era analfabeta y la historia se trasmitía a través de la tradición oral”.

Así pues, el cardenal Jaime de Aragón, nieto del Rey Jaime II y nuevo obispo de Valencia, decidió encomendar a los magistrados municipales y a cuatro prohombres elegidos por ellos mismos para que volviese a organizarse la Procesión del Corpus Christi. La idea era que se celebrara con gran pompa y boato, convirtiéndose desde ese momento en la fiesta religiosa más brillante y más importante de todo el año. En la procesión del Corpus participan todos los estamentos eclesiásticos, civiles y sociales de la ciudad, representados por la jerarquía del clero secular y regular, autoridades civiles y militares y asociaciones que representaban al pueblo, como los cuarenta de gremios y oficios que desfilaron desde 1355 hasta finales del siglo XIX, en que se extinguieron todos.

Una fiesta “la principal de todas”, dice la historia de los Amics del Corpus, y para la que se pedía al vecindario que “tuviera la calzada fronteriza a sus respectivos domicilios bien cubierta de hierbas aromáticas, o que guarneciesen balcones y ventanas con hermosos tapices y colgaduras para agasajar y dar el máximo esplendor a la comitiva. Entre 1355 y 1505, se celebró por la mañana, pero a partir de 1506, dada su duración, se trasladó a la tarde, como se sigue realizando hoy en día. “Tal era el esplendor de la procesión que según la historia, el año 1401, Blanca de Aragón hace que se repita; el Rey Martín el Humano y la Reina Juana de Sicilia acuden a presenciarla”. Y no es la única gran figura que ha vivido el Corpus Christi de Valencia en primera persona.

En 1414 se representó “durante la coronación del Rey de Aragón (Fernando de Antequera) que pidió que se representara en Zaragoza. En 1415 es el Papa Luna quien asiste a la misma, en 1427 es solicitada por el rey Alfonso el Magnánimo, así como por Juan II de Aragón, Reyes Católicos, Carlos V, Felipe II, Felipe III con motivo de sus bodas reales, Fernando VII en 1827. La reina Isabel II con su hijo Alfonso XII en 1858 y en 1888 Alfonso XIII”, tal y como citan las Crónicas de la ciudad y que mencionan también en su comunicado los Amics del Corpus. Su gran declive fue durante la II República, que obligó a que el Corpus se celebrase dentro de las iglesias desde 1931 a 1935. Hoy la Festa Grossa sigue recuperándose, haciéndose de valer en una ciudad que cada vez la admira más.

Imágenes: You Valencia

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.