Un año más, el pueblo valenciano se congregó en la Plaza de la Virgen para asistir a los primeros actos del Día de la Virgen. Tras la Dançà y el recital de Cast d’Estil, la Basílica de la Mare de Deu abrió sus puertas para que todo aquel que quisiera pudiera presenciar la tradicional descuberta. Y así, a las 5 de la mañana, el tapiz que cubre el bocaporte del altar mayor de la Basílica se levantó para dejar ver la imagen principal de la Mare de Déu dels Desamparats, en medio de una salva de aplausos y piropos a la Geperudeta.

Tras esta primera misa, la Misa d’Infants tomó el relevo de los actos, con la  Fallera Mayor Infantil de Valencia, Daniel Gómez de los Angeles y su Corte de Honor, que dan sentido a esta celebración como representación de los niños valencianos y otras destacadas personalidades del gobierno valenciano, diferentes estamentos sociales y festivos.

La celebración, cantada por el coro infantil Juan Bautista Comes y con música interpretada por la Orquesta Municipal de Valencia, estuvo presidida por el Arzobispo Cardenal Antonio Cañizares, que estuvo acompañado por otros obispos valencianos.

El momento de máxima emoción entre los asistentes fue cuando la Fallera Mayor de Valencia, Daniela Gómez, realizó la oración a la Mare de Déu escrita por el Arzobispo Olaechea, que precedió a la ofrenda de flores de la Corte de Honor y ella misma. Momento en el que una gran ovación hacía las pequeñas recorrió la plaza.

A las 10.30 horas salió la imagen de la Mare de Déu dels Desamparats de su Basílica, para ser recibida por miles de valencianos y devotos que esperaban para llevarla en volandas hasta la Catedral. Se producía el acto más emotivo y multitudinario del día de la Virgen, en un original Traslado donde la imagen de la Mare de Déu navega en un mar de cabezas, entre flores, aplausos, vítores y poesías de rapsodas que animan al público a aplaudir y ovacionar a la Perla del Turia.

En poco menos de treinta minutos, la Mare de Déu completó el recorrido que separa la basílica de la catedral, bordeando la plaza de la Virgen por la fuente del río Turia y sus acequias y discurriendo por la calle del Micalet.

En todo momento, la Mare de Déu recibió a niños que pasaban en volandas para ser ofrecidos a la patrona; devotos que luchaban por poder tocar el manto o miles de vítores de todos los congreados a lo largo del recorrido.

La imagen entró a la Catedral por la Puerta de los Hierros, siempre de espaldas mirando a su pueblo, donde continuaron las muestras de devoción a la patrona.

Foto: archivalencia.org y You Valencia

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