Todos sabemos que el patrón de la ciudad de Valencia es San Vicente Mártir, que junto a San Vicente Ferrer y la Mare de Déu dels Desamparats comparten el patronazgo del Cap i Casal. Pero no sólo a ellos se acoge la ciudad, si no que San Mauro también es patrón de Valencia, aunque para muchos es totalmente desconocido.

Y es que fue el 7 de junio de 1631 cuando los jurados de la ciudad de Valencia nombraron, previa votación, a San Mauro como patrón de la ciudad y Reino. La creciente devoción entre los ciudadanos, debido al culto que se le rendía en el Real Colegio-Seminario del Corpus Christi, del que ya era patrón desde el año 1599, fue el detonante para esta decisión. Y tanta fue la expectación admiración por San Mauro, que el propio patriarca San Juan de Ribera solicitó a Roma el traslado de los restos del nuevo patrón de Valencia, hasta el colegio-seminario, donde aún hoy reposan.

Y es que el nuevo patrón de Valencia, ya despertó interés cuando llegaron sus reliquias a la ciudad. Fue en el año 1599, cuando iniciaba su patronazgo en el colegio-seminario, cuando llegaron al puerto de Valencia los restos de San Mauro, celebrándose una fiesta parecida a la del Corpus. Ese mismo día, cayó una incesante lluvia sobre la ciudad, por lo que pronto se le atribuyeron intercesiones en temas del agua, corriendo como la pólvora entre la población agrícola, que pronto acudían a recrearle a su capilla. Incluso el propio Ayuntamiento de la ciudad, pidió la intercesión del patrón para frenar los ataques del francés en la guerra de independencia.

Desde entonces y hasta la fecha, el Real Colegio-Seminario del Corpus Christi celebra la festividad del tercer patrón de Valencia cada 5 de diciembre. Y aunque la fiesta de reduce a una misa solemne en el altar mayor De la Iglesia del Patriarca, se le recuerda a San Mauro con el canto de los gozos en su capilla, a los pies de la urna y relicario que aun guardan los restos del santo.

San Mauro fue un mártir romano de quince años, que murió decapitado. Su muerte fue ordenada por el emperador Numeriano en el año 282 ya que se negó a renegar de su fe cristiana. Hasta que San Juan de Ribera solicitó la cesión de sus restos para el colegio-seminario, San Mauro yacía olvidado en la catacumba San Calixto de Roma. Ahora, y desde el siglo XIX, vuelve a padecer un nuevo olvido, si bien es muy recordado por los rectores y seminaristas que aún celebran su fiesta en el Corpus Christi. No obstante, puede ser que San Mauro pueda volver a tener un hueco en la ciudad de Valencia, de la que siempre será patrón.

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