Segunda gala de Maestros de la costura en Televisión Española y, de nuevo, los enfrentamientos entre los concursantes parecen enturbiar de nuevo un taller con miras a la alta costura, pero con bajeza de actitudes entre ellos. En la prueba por equipos, el programa decidió cambiar al jefe de taller del grupo verde por el del naranja, haciendo que Anastasia, de Kazajistán pero que vive en Valencia, intercambiase su rol con Rosa, la sevillana que, de momento, más aplausos recibe por parte del jurado. Esto no gustó a ninguno de los dos grupos, que lejos de tratar de asimilar el cambio, malgastaron varios minutos en enzarzarse y comprobar que el cambio no beneficiaba a ninguno de los dos equipos formados inicialmente.

Finalmente, el grupo que había empezado a liderar Anastasia pero que terminó capitaneando Rosa fue el que perdió el reto, y tuvo que ir a la ronda de expulsión. Las diseñadoras valencianas Amparito y la propia Anastasia estaban salvadas en esta segunda noche de moda, pero Anastasia quiso unirse al grupo de nominados, ya que consideró que su grupo original era ése. Lejos de parecer humilde o valiente, recibió todavía más críticas de los compañeros de uno y otro bando, haciendo que rompiese a llorar en los vídeos aparte.

El tercero de los valencianos, Lucas, se veía en la cuerda floja, tras perder su equipo, y tener que enfrentarse a esta ronda final en la que uno de los concursantes se iría definitivamente a su casa, dejando el taller con otro aprendiz menos. La prueba que propusieron para esta fase de eliminación no parecía difícil. Tenían que crear una prenda de ropa, la que quisieran, a partir de un mono de trabajo, sin que pareciese un mono de trabajo, y con diferentes elementos superpuestos.

Mientras que Anastasia se vio obligada a confeccionar su mono con clavos, Lucas lo hacía con cadenas. Y ambos valencianos empezaron manos a la obra, al igual que Rosa, Sergio y Saray, los otros tres nominados. Todos tuvieron clara su idea y pudimos ver cómo la materializaban con mayor o menor acierto. Salvo el pobre Lucas. El joven de 20 años, que toca el piano y la flauta travesera, tenía demasiadas ideas en la cabeza, y empezó a bloquearse. Tanto que hasta sus compañeros ya salvados trataron de orientarle sin éxito, porque lo veían expulsado.

El resultado final fue “un cuadro. Nos has presentado un delantal, todo por delante y nada por detrás”, le espetaron los jueces del programa, Lorenzo Caprile y Palomo Spain, mientras que María Escoté tampoco se atrevía a defender más la propuesta de Lucas, muy por debajo del nivel de sus compañeros. Una pieza que apenas estaba cosida y que, desde luego, ofrecía un toque de bondage, pero tampoco parecía estar ni terminada ni pensada para ello. Como era de esperar, Lucas fue el segundo expulsado de Maestros de la costura, ante la decepción y la tristeza de sus compañeros, quienes le habían cogido el mismo cariño que los espectadores.

Ya confirmada su expulsión, el valenciano, a través de su cuenta oficial de Instagram, dio las gracias a los “400 mensajes de apoyo recibidos”, comentando además que seguirá mostrando sus ilustraciones (Lucas confesaba ser un gran artista del dibujo) y, también, algunas de sus creaciones para moda, que “podremos ver muy pronto”. Confiamos en que así sea, y pronto podamos hablar de un nuevo diseñador emergente en Valencia. Su Valencia. ¡Mucha suerte, Lucas!

Imágenes: Maestros de la costura – Lucas

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