Eurovisión 2018 ya tiene ganadora: NettaToy se ha alzado con la victoria del 63º Festival de la Canción con 529 puntos, logrando así la cuarta victoria de Israel en el concurso más importante de música que se celebra en Europa -con participantes extra- y también el más antiguo, que se emite incluso en Australia (participan desde hace cuatro años), China o Estados Unidos. Lejos queda su puntuación de la segunda clasificada, Chipre, que a pesar de mostrar todo su Fuego solo ha podido obtener 436 puntos finales, la mayoría del televoto, que han empujado al país a su clasificación más alta en la historia, aunque insuficiente para ganar.

El concurso este año estaba llamado a ser histórico, con un total de 43 países participantes, y algunos sin pasar a la final por primera vez, como Rusia o Rumanía, algo impensable hace años. Grecia, Bélgica, Azerbaiyán, Armenia o Malta quedaban también fuera, pese a ser grandes favoritas casi siempre. Quedaban 26 países finalistas, y podía pasar de todo, porque había opciones para todos los gustos y opciones. Portugal, como anfitriona, escogió una balada al estilo Sobral, que solo ha podido ser última, con 39 puntos.

De los países ya clasificados en la final por ser del Big Five, ni Reino Unido ni España lograban hacer apenas nada, frente al 13º puesto de Francia, otra de las más queridas, el 5º de Italia o el gran 4º puesto de Alemania gracias a Michael Schulte, con una balada dedicada a su padre fallecido. Peor clasificadas han estado esta vez Ucrania (17ª) y Australia (20ª) que, a pesar de concursar desde semifinales, siempre han acudido a la gran final. Esta vez, eso sí, con bajas posiciones.

Sorprendió Irlanda clasificándose este 2018 tras cinco años de ausencia, y las casas de apuestas la colocaban bien arriba, pero solo pudo ser 16ª. Noruega, justo arriba, en el 15º, tampoco cumplía expectativas, pese a lucir sobre el escenario a Alexander Rybak, ganador del certamen en 2009, con violín en la mano y una canción pegadiza hasta decir basta, pero que no ha terminado de encajar entre el público votante.

Sí lo ha hecho Suecia, que ha terminado 7ª, de nuevo dejando claro que ellos juegan en otra liga, y que cada año optan a todo, porque desde 2014 no bajan del TOP10 final. Este año iban con una gran escenografía para un tema moderno y actual de Benjamin Ingrosso, quien a muchos recordó a George Michael en sus mejores tiempos. La 6ª posición ha ido para la República Checa, que consigue su segundo pase a la final en toda su historia, y también su mejor clasificación. Las apuestas la situaban muy bien, y no ha fallado Mikolas Josef, recuperado de su accidente durante los ensayos y con total entrega para una canción que pedía baile y guerra.

Y entre los puestos altos, una gran sorpresa. Austria ha logrado ser finalmente tercera, pese a ir ganando en las últimas votaciones. El jurado profesional de los 43 países la clasificaba primera de manera provisional, y hasta que no se han conocido los últimos puntos del televoto, así seguía. Cesár Sampson rompía así los esquemas y apuestas, gracias al talento de su voz y a una canción redonda, bien armonizada, con fuerza y un directo espectacular. También el de Chipre, finalmente segunda, que de haber dudas de su clasificación se catapultaba a la primera posición durante toda la semana de Eurovisión. Parecía el rival a batir, con una Eleni Foureira poderosa, derrochando sensualidad gracias a un Fuego bien ardiente que, seguro, peleará también por ser la canción del verano. De momento, ya tiene versión en español. Absolutamente necesaria.

La victoria era, en el último momento del televoto, para Israel. La audiencia decidía darle alrededor de más de 300 puntos, dándole así la victoria a Netta, gran favorita en todo momento, y que lucía radiante con una canción diferente, comercial y provocadora, que se completaba en directo con la magistral coreografía de David Bujalance, valenciano, y creador de otras grandes apuestas eurovisivas, como la de Rusia en 2016, que ya fue tercera. Una gran apuesta para un país en conflicto bélico que todavía no ha desvelado si organizará el Festival ni dónde. Aunque todos los indicios parecen indicar que obviamente lo hará, y que el destino elegido será Tel Aviv.

La euforia de Israel contrasta y no poco con la de España, que provisionalmente logró ser 18ª para el jurado gracias a los puntos de diez países distintos, pero que tras ser la tercera menos votada del televoto, quedaba relegada a una 23ª posición, con apenas 61 puntos. Amaia y Alfred rompían así el sueño eurovisivo de que Tu canción lograse al menos igualar el TOP10 de Pastora Soler en 2012 y de Ruth Lorenzo en 2014, pero no. Tampoco superaba al resto de concursantes de Operación Triunfo. Lejos queda el séptimo puesto de Rosa o el octavo de Beth.

Mérito hay que reconocerles, porque la opinión general en redes sociales era, sin duda, que Amaia y Alfred habían conseguido ofrecer su mejor versión, un dúo sencillo, elegante, cómplice y que mostraba amor. Y, sobre todo, han conseguido algo importante: Que los españoles creyesen en el Festival, en quedar en un buen puesto, en la ilusión de ver Eurovisión pensando que no tenemos por qué quedar últimos, y con la sensación de un trabajo bien hecho. Y nada mejor que sentirse orgulloso de la representación de tu país en un certamen tan importante. Enhorabuena. Y gracias.

Imágenes: Eurovision Song Contest

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One thought on “Israel arrasa en Eurovisión 2018 con coreógrafo valenciano”

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