Las mujeres más espectaculares y bellas se han dado cita este pasado fin de semana, para celebrar la 65ª edición del certamen de Miss Universo, que ha tenido lugar en la ciudad de Manila, capital de Filipinas, país cuya modelo ganó en 2015 la última corona. La ganadora ha sido la francesa Iris Mittenaere, de 24 años de edad y con 173 centímetros de altura (la más bajita de las finalistas), convertida ahora en la máxima embajadora de la belleza mundial. Y lo hace tras más de seis décadas sin llevarse un triunfo, porque Francia solo había logrado el título de Miss Universo en 1953, de la mano de Christiane Martel.

La representante de Haití, Raquel Pélissier, se convirtió en la primera finalista del concurso de belleza, que dejó en tercer lugar a la colombiana Andrea Tovar, gran favorita desde el principio de la gala. La actual Miss Universo es modelo y estudia Medicina dental en su país, para poder ser odontóloga, una de sus grandes pasiones. No lo tuvo fácil Iris, ya que al comienzo del certamen eran 86 las aspirantes a coronarse con este ansiado título, que tuvieron que pelear con tres desfiles, como cada año: traje de baño, vestido de noche y traje que recordara a su nación.

Porque el traje regional ha quedado ya más que olvidado, para dar paso a nuevos aires y creaciones vanguardistas y llamativas. La prueba de baño en cambio no evoluciona, a pesar de que otros certámenes ya no la incluyen en sus desfiles obligados, al considerarse un machismo innecesario, pese a que facilita la visión del jurado de las medidas y tatuajes reales de las aspirantes. Lo que sí ha ido cambiando es el método para elegir a la Miss Universo, que primero celebró una criba dejando a trece seleccionadas, luego solo a nueve, más tarde a seis… Y finalmente solo a tres.

En representación de España, Noelia Freire, natural de Ciudad Real, quien intentó lograr otro título para nuestro país, que solo ostenta el de Amparo Muñoz en 1974. Sin embargo, no pudo ser, y la modelo ni siquiera se clasificó entre las finalistas. Sí lo hizo, para su sorpresa, la francesa. De ahí que, tras ganar la corona, no dejase de repetir que no se lo creía. Más tarde, Iris reconocía que estaba «muy orgullosa de llevar el título de Miss Universo a Europa«.

Ahora, la modelo gala quiere «viajar alrededor del mundo» y «realizar acciones de caridad, para promocionar la educación para todos los niños, y en especial, para las mujeres jóvenes». Toda una declaración de intenciones de este certamen de belleza y solidaridad, que también muestra que una cara bonita va acompañada de mucho más. Felicidades a Iris. Y a toda Francia.

Imágenes: Miss Universo

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